Una fuente que atrae. Un módulo que convierte. Una recompensa que se queda en el cajón del visitante.
Columbia ya tiene una instalación visual probada. Tiburón, pescador, letrero. Visita a Cabo y sale en cámara.
No es una activación más. Es una arquitectura comercial: cada paso pasa al siguiente, y el último deja algo de Columbia en casa del visitante.
Instalación visual fija durante un mes. Gana presencia, gana foto, no gana operación.
Aquí cobra. La activación operativa se monta sólo dos días, pega al objeto que ya está atrayendo gente.
Nueve pasos. Dos ganancias en el camino — una gratis, una con compra.
Compacto, rápido de montar, pegado a la fuente. Más exhibidor que kiosko.
El motor de regreso a tienda. Un objeto chico, premium, con lógica de marca — no un volante, no un cupón.
Trofeo gratis. Look outdoor, troquelado, mensaje en inglés con sabor a expedición.
Inventario base para 4 fines de semana. Los rangos absorben merma y ajuste de demanda.
La primera semana absorbe la novedad. Las siguientes mantienen ritmo constante para no agotar inventario antes del cuarto fin de semana.
El número que decide cuántos Shark Pass salen y a qué ticket promedio. Recomendamos $999 — sujeto a ticket promedio de tienda.
Cada métrica responde una pregunta. Al cuarto fin de semana, Columbia sabe si vale la pena replicar.
No es una réplica de Cabo.
Es una evolución comercial
de la experiencia.
El momento que estamos comprando. Un visitante con una bolsa de Columbia y una figura del tiburón en la mano.